Perú no exporta productos transgénicos

lunes, 23 de mayo de 2011

Llegó la hora de hilar fino para la alpaca peruana

Exportaciones del Peru

La alpaca peruana está buscando posicionarse en el segmento de lujo del mercado mundial y ya hay varios logros. Por ejemplo, desde hace algunos años, las marcas francesas Cacharel y Kenzo y la italiana Max Mara están integrando esta fibra a sus colecciones.

De acuerdo con Igor Rojas, coordinador del departamento de industria de la vestimenta de Prom-Perú, ha sido un largo proceso, porque en los 80 se exportaba alpaca sin especificaciones de calidad y con diseños básicos, por lo que hasta ahora hay clientes en Europa que piensan que esta fibra es una lana cara que da una sensación de picor. “Desde hace seis años, la alpaca peruana está apuntando competir con la cachemira [de pelo de cabra], en el segmento de lujo, pero hay un trabajo de márketing fuerte para impregnar esta nueva imagen en el consumidor final”, dice Rojas. Y la valla es alta. Si hablamos de la producción de fibras de pelo fino en el mundo, la cachemira tiene el 41% frente al 11% de una fibra de alpaca producida en el Perú, Bolivia, Australia y Chile.

Una buena estrategia de posicionamiento de la lana de llama fue realizada por Bolivia, cuando lanzó la marca Cashllama, en clara competencia con la cachemira.

Por su lado, Prom-Perú está buscando atacar dos flancos: además de los clientes que compran para el invierno del hemisferio norte (Europa, EE.UU., Corea, Japón), apunta a los mercados del hemisferio sur. Rojas señala que hay un segmento potencial con capacidad de compra en Australia, Nueva Zelanda y el sur del Brasil.

¿Alpaca al 100%?

Si bien Estados Unidos es uno de los mayores destinos de las prendas de alpaca, luego de la crisis internacional, varios compradores comenzaron a hacer pedidos de esta fibra fina con mezcla de acrílico.

Muchas empresas peruanas que exportaban prendas de 100% alpaca han cedido a los requerimientos de sus clientes pero, al mismo tiempo, han comenzado a buscar compradores en Europa que estén dispuestos a pagar por prendas de alpaca pura.

A inicios de este año, 15 empresas que exportan más de US$300.000 en prendas de alpaca fueron a Dinamarca y al Prêt-à-porter de París como parte de una misión comercial organizada por Prom-Perú. “Clientes de Alemania, Rusia, Dinamarca y Suecia estaban interesados en las prendas de fibra natural, pero también preguntaban si las empresas tenían el sello de comercio justo”, cuenta Rojas.

Por otro lado, Ricardo Holder, gerente de Inkasign, empresa que diseña y produce prendas de alpaca para marcas locales e internacionales, comenta que apenas el 15% de sus exportaciones (25.000 ítems en el 2010) incluyen prendas 100% alpaca. “El mercado francés me está pidiendo prendas que tengan mezcla de alpaca (45%), lana (10%) y acrílico (45%) porque no quieren productos tan caros”, comenta. Por ejemplo, para hacer una chompa 100% alpaca, Holder debe invertir US$16 por 500 gramos de baby alpaca y de US$10 a US$12 en mano de obra.

Es más, según Kristie Arias, gerenta de la agencia de diseño textil Klaud, se puede hacer una prenda de lujo con una mezcla de alpaca y acrílico. “El diseño y acabado son los que dan el mayor aporte”, dice.

En el caso de Inkasign, los que le hacen pedidos de prendas hechas solo con la fibra natural suelen vender a boutiques europeas que se identifican con los conceptos de orgánico, ecológico y natural.

El reto del diseño

Como se sabe, antes de diseñar la colección hay que identificar a qué mercado nos dirigimos. Por ejemplo, para Juan Pepper, gerente comercial de Michell & Cía, la mayor productora de hilados y tops del país, no hay que hablar del mercado europeo como un todo porque, “mientras el italiano usa colores oscuros o fuertes y es más osado en moda, el escandinavo es más conservador en su forma de vestir”.

Aunque el fuerte de Michell & Cía es la fabricación de hilo, la empresa tiene varias líneas de producto acabado. Una de ellas es la de prendas tejidas a mano (mitones, escarpines, etc.), dirigida a boutiques de Europa, Asia y Estados Unidos.

Por otro lado, de acuerdo con Kristie Arias, hay una creciente tendencia en Europa y Estados Unidos por el retorno al ‘hand knitting’ (tejido con palitos) e incluso están creciendo los clubes de tejido. Esta tendencia abre una oportunidad para los productores de hilo artesanal.

Según Kristie Arias, el Perú tiene una potente industria textil en lana y alpaca a tal grado que marcas como Armani, Versace, D&G, Burberry y Kenneth Cole confeccionan sus prendas en textileras peruanas que cubren los requisitos de producción más exhaustivos. Sin embargo solo se confecciona para otras marcas porque no se tiene un diseño propio exportable y no se ha podido generar un discurso como colectivo. “Nuestro gran reto es nivelar la calidad de diseño ofertado a la calidad de los insumos y la productividad”, sostiene Arias.

Si bien para muchos empresarios tener un área de diseño es muy caro, varios optan por contratar a un diseñador por temporada. Sin embargo, Arias considera que para que una empresa logre una marca con estilo propio, requerirá de un área de diseño que le dé continuidad a dicha propuesta.

Gestión textil

Si bien toda empresa textil que quiere obtener mayores márgenes mira a Francia, Italia y Alemania como el mercado ideal, los que se inician en el negocio deberían comenzar primero con el mercado local.

Según Klaude, muchos artesanos y empresarios ensalzan la exportación como un símbolo de éxito y no siempre ese es el camino de inicio. “Es necesario aprender a surtir el mercado local y colocar a tiempo la mercadería; falta mejorar la gestión textil”, señala.

De acuerdo con Igor Rojas, el comprador trata de no tener mucho stock y ahora hace la compra muy pegada al tiempo de venta, por eso para ser competitivo hay que hacer la entrega a tiempo y reducir estos tiempos. “Este es un reto grande para las empresas pequeñas que, por el largo proceso de producción del hilo de alpaca, muchas veces tienen que esperar al proveedor de fibra más de 60 días”, manifiesta.

Por eso, hay empresas como Raymisa, exportadora de chompas y accesorios de alpaca, que además de trabajar bajo el modelo de comercio justo con sus proveedores, buscan mejorar la competitividad de los productores alpaqueros. De esta manera, puede asegurar una buena relación con los proveedores. “Junto con el Gobierno Regional del Cusco entramos en un proyecto para ayudar a los criadores de alpaca a mejorar la fibra desde la esquila y la clasificación, hasta la comercialización a mercados foráneos”, dice Reyes, jefe del proyecto Cusco Alpaca de Raymisa. Luego de este proyecto, la empresa ha podido hacer el envío de un primer contenedor de fibra seleccionada, lavada, cardada y peinada. “Nosotros exportamos prendas terminadas, pero con esta experiencia hemos dado el primer paso para entrar a la exportación de fibra, y lo hacemos junto con los productores del Cusco”, indica Reyes.


Via ADEX

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